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miércoles, 31 de diciembre de 2008 | |


El cosmonauta respira ruidosamente en el espacio, dentro de su traje que es como un útero. Una burbuja cálida y suave que recubre sus extremidades y ese globo casi transparente frente a sus ojos que refleja la esfera del sol.

La nave oscila y comienza su cuarta órbita alrededor de la luna ocultando el enorme círculo dorado.

El cosmonauta respira una, dos, tres veces más. Y contiene el aliento creando un silencio que permite escuchar el clic del reloj de su muñeca.


Clic.


Expira. Silencio.
-Feliz año nuevo, cosmonauta...- Dice en voz alta.

Ella y Él

martes, 30 de diciembre de 2008 | |

Casi nunca se miraban;
Aunque a veces no podían evitar un roce que simulara ser casual,
cruzar sus ojos,
hablar de algo trivial con el aliento contenido.


Ambos intuían que el Paraíso era un lugar de la memoria.
Sabían que, al contrario que en La Tierra, en el espacio existían infinitas posibilidades.
Que existía ese paraíso cuyos lagos, cielo y hojas eran, por fin, verdes y cálidos.

Religion and Space

lunes, 29 de diciembre de 2008 | |

Descubrí a Aleksandra Mir en una insulsa feria de ARCO. Era lo único que merecía la pena, pero destacaba como un meteorito brillante a punto de colisionar contra La Tierra.

Poética para cosmonautas

sábado, 27 de diciembre de 2008 | |

Casi nunca compro libros por un motivo: Tengo cientos en casa y no tengo tiempo de leer más, por lo que me siento estúpido comprando objetos que almacenaré en una estantería. Por eso, cuando busco entre las pilas de las librerías, lo hago con afán coleccionista, buscando esa pequeña joya no descubierta. Esa edición rara o ese pequeño poemario del que nunca oíste hablar, que contiene pocas páginas y que se convierte en uno de los tesoros de tu biblioteca. Encontrar esos premios de vez en cuando es lo único que me motiva a seguir rebuscando.

Hoy B. y yo entramos en una librería. En cuanto puse un pie en el suelo rojo me dije: voy a encontrar un libro que hable de astronautas.

Lo dije por muchos motivos, pero sobre todo, por el vacío. Porque ultimamente me sobrecoge un vacío espacial. Un vacío de cero grados. Insonoro. Cálido en cierta forma, pero terriblemente confuso.
Fue un deseo inocente, casi estúpido. Un pequeño destello de algo que pudiera llenar ese vacío.

Miré por encima uno, dos, cuatro, seis libros. Después leí la palabra cosmonauta. Giré la cabeza y leí el título desde el principio: Poética para cosmonautas.
Sonreí. Compré el libro como quien ha ido explícitamente a buscar algo y lo ha encontrado. Y volví a casa con la certeza de que había encontrado un pedacito de aliento que me ayudaría a salir de esta burbuja. Así, como si todo fuera sencillo.





















Pero "poética para cosmonautas" no es solo un pedacito de aliento. Es lo único que deseaba leer, aunque no lo supiera. Es como un trozo de chatarra espacial a la que aferrarse en la deriva. Es una tea en mitad de la noche. Es una de esas píldoras de felicidad.


Gracias Henry Pierrot.
12 grados y subiendo...

Tributo a Stanislav Lem y última aportación a los anales de la Solarística, en “Poética para cosmonautas” Henry Pierrot explora terrenos fronterizos entre la poesía y el relato. El resultado es un poemario que aúna condensación y transparencia, manteniendo un grado de unidad desde el primer al último verso como pocas veces se ha logrado.”

Henry Pierrot (a.k.a Henry Pathè) nace en 1956 en Chevry-Cossigny (Francia). Alumno de Roland Barthes en la École Pratique des Hautes Études, y se doctorara en la Sorbona con honores. En 1989, tras varios años como lector de Francés en la Universidad de Barcelona, se traslada a la Universidad de Houston, como profesor titular de Literatura Francesa. En 1993 comienza a formar parte de “La estética del universo”, proyecto cuyo fin es realizar un mapa estético de las galaxias. Los poemas recogidos en el presente volumen forman parte de dicha investigación.